Estimulación Temprana: Competencia manual II

Protuberancia anular

Cada vez que vuestros bebés tienen la oportunidad de utilizar su reflejo prensil, agarrándoos del pelo, cogiendo su osito preferido o su pequeña mantita (como uno de los amigos de los teletubbies que siempre llevaba una de color rojo y que ahora me es imposible recordar su nombre) están desarrollando su médula y aproximándose al siguiente nivel de maduración, el de la protuberancia anular. Así en esta nueva etapa el niño puede soltar un objeto peligroso que le esté lastimando pues está en el camino adecuado hacia el control de sus manos, siendo éste único y vital en el ser humano. 
 
Y todo esto ¿para qué? 
Para conseguir alcanzar nuevamente un gran logro, llegar a braquear, de la misma manera que lo hacen los monos al desplazarse de rama en rama… Bueno, sinceramente no quiero mentiros, lo harán de una manera un poco menos eficiente. Recordad que aquel memorable paso para la ciencia y el hombre en el que nuestros antepasados se levantaron sobre sus pies asumiendo la posición bípeda, supuso consecuentemente que dejáramos de necesitar nuestras manos para que actuaran como patas delanteras, dejando por tanto de ser necesarias para oscilar de un árbol a otro.
 
¿Qué ejercicios debemos realizar antes de llegar a la fase de la braqueación?
Antes de nada, recordaos que hay una fase previa tal como os mostramos la semana pasada. Primero debe trabajarse mucho la función soltar, esto lo podéis hacer con ejercicios muy sencillos como los que visteis en el vídeo. Pondréis vuestros dedos índices o pulgares entre sus manos intentando, en esta misma postura, levantarlo y suspenderlo unos segundos en el aire. Una vez estos ejercicios estén superados, aproximadamente a partir de los seis meses, sustituiremos nuestros dedos por un barrote de madera. Finalmente y ya como ejercicio previo a la braqueación, dicho barrote de madera podrá ser colocado entre dos paredes. Este será el ejercicio del que hablaremos esta semana.
 
Por favor, no os preocupéis, entiendo perfectamente que no todo el mundo está dispuesto a colocar una barra de madera entre dos paredes de su casa. Por ello os animo a ir a un parque donde haya la típica escalera con barrotes, la cual nos servirá también para realizar los ejercicios de braqueo de la siguiente semana. Una vez en el parque, ponéis las manos del bebé alrededor de uno de los barrotes mientras vosotros lo sujetáis de las caderas. Una vez colocados correctamente, intentad que se sujete unos 10 segundos. Este objetivo sólo se alcanzará con trabajo… Así que ánimo y a T R A B A J A R!
 
Ángeles Caamaño Balsa
Coach Wingwave/Estimulación temprana niños
(pnl, feedback muscular y reprocesamiento cerebral) 
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